Insectos en México: ¿Asco o Delicia? Cómo Descubrí el Sabor (y Futuro) de Nuestra Cocina Ancestral

Chicatanas, Jumiles y Chapulines

¿Sabías que en México comemos caviar desde hace siglos?

Pero no el que viene de Rusia… ¡El nuestro es de insectos!

Soy de Durango, tierra de cielos despejados y alacranes. Aquí, los chapulines no son cosa de todos los días. Sin embargo, mi mamá de vez en cuando me traía una bolsita con chapulines fritos con chile y especias. Por un tiempo creía que era el único insecto que se podía comer. Pero algo cambió cuando probé unos escamoles en Puebla: su textura mantecosa, ese sabor a tierra y hierbas… ¿Cómo algo tan pequeño podía ser tan adictivo?

Hoy, quiero romper mitos: los insectos no son “comida de supervivencia”. Son tradición, sabor y un futuro sustentable.

No como insectos por moda. Lo hago por esto…

Mientras el mundo busca alternativas ecológicas para alimentar a 8 mil millones de personas, México lleva ventaja. Nuestros antepasados ya tenían la respuesta:

  • 1 kg de chapulines necesita 12 veces menos agua que 1 kg de res.

  • Los escamoles tienen más proteína que un bistec.

  • Recolectar chinicuiles preserva los magueyes… ¡no los destruye!

¿Y el sabor? Imagina crujiencia tostada con un toque de limón y chile (sí, hablo de los chapulines), o ese estallido cremoso que solo dan los escamoles recién salteados. No es “exótico”: es patrimonio.

Insectos Mexicanos: La Guía Definitiva (Para Valientes Sin Prejuicios)

Te presento a los “TOP 5” que todo foodie debería probar:

Chapulines

El snack prehispánico. Tostados con ajo y chile. ¿Dónde? En Oaxaca, son la estrella de los mercados. Mi experiencia: “De niño pensé que sabrían a pasto seco… ¡Error! Son como papitas picantes con crunch extra”.

Escamoles

El caviar del desierto. Larvas de hormiga que derriten paladares. Mi confesión: “La primera vez dudé… hasta que los probé en un taco con guacamole. Game changer“.

Chicatanas

Hormigas que saben a bosque. Solo vuelan en temporada de lluvias. Pro tip: En Oaxaca las muelen para salsas. ¿El resultado? Umami puro.

Gusanos de Maguey

El icono rebelde. Los encuentras en mezcal o tacos. Mi veredicto: “Menos gusano, más textura crujiente. Ideal para maridar con un buen sotol”.

Jumiles

Picor con sabor a mentol. Chinches de Taxco que se comen vivos (¡o en salsa!). Reto: “Si superas el olor, descubrirás un sabor único… como un chile que refresca”.

¿Por qué en Durango no comemos insectos? (Y por qué deberíamos empezar)

En mi tierra, los insectos aún generan caras de duda. Pero piénsalo:

  • Son hiperlocales: Recolectarlos evita huella de carbono.

  • Nutren más: Proteínas, hierro y zinc en cada bocado.

  • Preservan cultura: Cada mordisco es un viaje a nuestras raíces.

Yo no soy chef ni activista. Solo un duranguense que cree que nuestra comida puede cambiar el mundo… sin perder su esencia.

¿Te atreverías a probarlos?

No te juzgaré si dudas (¡no eres el único!). Pero si un tipo del norte de México como yo pudo enamorarse de los insectos… ¿Qué te detiene a ti?

La próxima vez que veas un chapulín, recuerda: no es un bicho. Es herencia, sustentabilidad y sabor en un paquete crujiente.

Ingeniero civil de profesión, pero amante de la naturaleza y la buena comida. Desde niño me ha emocionado observar las plantas, animales y hongos. Me encanta aprender nuevas cosas sobre el mundo que nos rodea, por lo que he decidido compartir mis observaciones y conocimientos a través de este medio.

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