¿Insectos en tu comida? Ya los comes… aunque no quieras admitirlo

Yogurt de fresa y un nopal con cochinilla

¿Te indigna la idea de comer insectos? ¿Crees que la Agenda 2030 te quiere obligar a tragar grillos para dominar tu mente? ¿O simplemente te da asco pensar en un chapulín crujiendo en tu boca? Pues agarra tu taza de café (sí, ese que probablemente tiene restos de insectos) y prepárate: llevas años comiendo bichos sin saberlo.

“No como insectos… ¡nunca!” (Mentira)

Aquí el chiste se cuenta solo. Mientras algunos se rasgan las vestiduras por los supuestos planes del Nuevo Orden Mundial para “obligarnos” a comer cucarachas, ya hay insectos en tu plato. Y no me refiero solo a México, donde los escamoles son un manjar o los gusanos de maguey le dan sabor a un buen mezcal. Hablo de tu yogurt rosa favorito, ese que compras pensando en lo healthy que eres.

¿Sabes qué le da ese color tan bonito? Cochinillas trituradas (sí, bichos que viven en los cactus). Se llama carmín o E120, y está en golosinas, pintalabios y hasta en el jugo que le das a tus hijos. ¿Ironía? La gente que grita “¡nunca comeré insectos!” los consume cada vez que muerde un helado de fresa.

El higo, la avispa y la mentira que nos contamos

Hablemos de los higos, esa fruta instagrameable que todos amamos. Lo que no te cuentan es que cada higo es un cementerio de avispas. Sí, leíste bien. Para polinizarse, necesita que una avispa entre en su interior, pierda las alas y muera ahí. ¿El lado bueno? La fruta la digiere con una enzima (ficina, pa’ los compas). ¿El lado incómodo? Ese higo orgánico que pagaste caro… técnicamente tiene proteína de avispa.

Pero tranquilo: no hay restos visibles. A menos que seas alérgico a los insectos (y si lo eres, esto te interesa), no pasa nada. La naturaleza es así de caótica y sabrosa.

Higos maduros

“Accidentes” que la FDA aprueba (y tú ni en cuenta)

¿Crees que el chocolate es 100% puro? La FDA lo permite tener hasta 60 fragmentos de insectos por cada 100 gramos. ¿Y la harina de tu pan artesanal? Puede contener 75 partículas de bichos por 50 gramos. ¿Asqueroso? Para la industria, es simple matemática: cultivos masivos = insectos inevitables.

Pero no es un complot. Es biología básica. Y ojo: no hay riesgo para la salud. De hecho, esos restos son insignificantes… aunque sí un baldazo de realidad para los que creen vivir en un mundo 100% aséptico.

México: donde los insectos son tradición (no moda)

Aquí, los chapulines no son trending topic: son herencia. Los escamoles (huevas de hormiga) valen más que la carne, los gusanos de maguey son fiesta en una tortilla, y hasta el mezcal lleva su gusano premium. Pero eso no es “nuevo”: es cultura.

Lo curioso es que muchos mexicanos que rechazan los insectos ya los comen sin querer: en colorantes, en el café de la mañana, en la miel de sus hotcakes… Y ahí está el detalle: no es el fin del mundo, ni un plan malévolo. Es la vida.

Normalizar lo inevitable (y quitarle el drama)

¿De verdad crees que un colorante de cochinilla es peor que un hot dog lleno de conservadores? ¿O que una avispa en un higo es más peligrosa que el azúcar refinada que comes a diario? Aquí no hay villanos, solo dobles morales.

Yo, por mi parte, estoy a favor de quitarle el estigma. No digo que todos debamos desayunar grillos (aunque en Oaxaca lo hacen), sino de entender que los insectos YA son parte de nuestra dieta, aunque sea por accidente. Y si de paso normalizamos su consumo consciente, mejor: son sostenibles, nutritivos y hasta deliciosos.

Moraleja: No te creas tan picky eater

La próxima vez que alguien diga “nunca comería un insecto“, recuérdale que:

  • Su lápiz labial está hecho de cochinillas.
  • Su higo favorito es una tumba de avispa.
  • Su chocolate gourmet tiene más proteína de bicho de la que cree.

¿Escándalo? No. ¿Realidad? Total. Así que relájate, deja el miedo a los supuestos planes globalistas y disfruta tu comida… con o sin insectos. Total, ya los comes.

¿Te sorprendió? Comenta qué insecto “oculto” te dio más asco… o qué platillo con bichos te animarías a probar. Y si te gustó este artículo, compártelo con ese amigo que cree que todo es una conspiración.

Ingeniero civil de profesión, pero amante de la naturaleza y la buena comida. Desde niño me ha emocionado observar las plantas, animales y hongos. Me encanta aprender nuevas cosas sobre el mundo que nos rodea, por lo que he decidido compartir mis observaciones y conocimientos a través de este medio.

Publicar comentario